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Merienda escolar,
¿por qué no a los snacks?
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Rosina Pontillo
Marzo 2007
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Comienzan las clases y otra vez a pensar qué darles para llevar de merienda a nuestros hijos. Al principio nos esmeramos por mandarles alimentos lo más saludables posible, pero nos dura poco. Comúnmente, por falta de tiempo, terminamos recurriendo a los famosos snacks, los cuales forman parte de los denominados “alimentos chatarra”.
Los niños tienen una especial predilección por ellos, ya que están sustentados por una enorme carga publicitaria y presentados de manera que llama su atención. No es que estos productos estén vedados para los chicos pero... ¿por qué hay que decirles no? Aquí van algunas razones:
- Son alimentos de escaso valor nutritivo.
- Poseen alto contenido de grasas trans y saturada, las cuales provocan adicción y además de predisponer a los niños a la obesidad (por su consumo en exceso), también aumentan sus niveles de colesterol sanguíneo.
- Tienen demasiada sal, lo cual aumenta la probabilidad de padecer hipertensión arterial cada vez a edades más tempranas.
- Fomentan inadecuados hábitos alimentarios, ya que sustituyen alimentos saludables por snacks.
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Lo ideal es escoger meriendas ricas en nutrientes esenciales, que favorezcan un adecuado crecimiento y desarrollo de nuestros hijos, y dejar los snacks para ocasiones especiales. Es necesario combinar los gustos propios de los pequeños con la habilidad de quien prepara los alimentos, de forma tal que reciban con placer aun aquellos que no son de su preferencia.
Algunas sugerencias de meriendas saludables son: frutas frescas, licuados o jugos de frutas, yogures, barras de cereales, galletas de arroz, cereales no azucarados, frutas secas. También podemos optar por opciones más elaboradas como
sándwiches o
muffins de manzana.
Recuerde que la merienda es una excelente oportunidad para incluir en la alimentación infantil alimentos nuevos, variados y nutritivos. ¡No la desaproveche!
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