Comienzan las clases y otra vez a pensar qué darles para llevar de merienda a nuestros hijos. Al principio nos esmeramos por mandarles alimentos lo más saludables posible, pero nos dura poco. Comúnmente, por falta de tiempo, terminamos recurriendo a los famosos snacks, los cuales forman parte de los denominados “alimentos chatarra”.
Los niños tienen una especial predilección por ellos, ya que están sustentados por una enorme carga publicitaria y presentados de manera que llama su atención. No es que estos productos estén vedados para los chicos pero… ¿por qué hay que decirles no? Aquí van algunas razones:
- Son alimentos de escaso valor nutritivo.
- Poseen alto contenido de grasas trans y saturada, las cuales provocan adicción y además de predisponer a los niños a la obesidad (por su consumo en exceso), también aumentan sus niveles de colesterol sanguíneo.
- Tienen demasiada sal, lo cual aumenta la probabilidad de padecer hipertensión arterial cada vez a edades más tempranas.
- Fomentan inadecuados hábitos alimentarios, ya que sustituyen alimentos saludables por snacks.
Rosina Pontillo
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