No siempre es tarea fácil lograr que nuestros hijos coman frutas, y principalmente verduras. Sin embargo, es necesario que las consuman porque son alimentos fundamentales en una alimentación sana y particularmente en la de un niño. La importancia radica en que son esenciales para lograr un buen crecimiento físico y desarrollo intelectual.
Estas son algunas razones por las cuales deberíamos incluirlas diariamente en la dieta de los más pequeños:
- Son fuente de vitaminas y minerales, nutrientes esenciales para que el organismo funcione correctamente. Debes asegurarte que cada día, al menos una de las frutas elegidas sea una rica en vitamina C: kiwi, frutillas, naranja, mandarina, pomelo.
- Son ricas en fibra, la cual tiene muchos beneficios para la salud:
- ayuda a regular la función intestinal, evitando problemas de estreñimiento.
- previene enfermedades como hipercolesterolemia y diabetes, ya que ayuda a regular la glucemia y el colesterol sanguíneo.
- Ayudan a lograr una buena hidratación de nuestro cuerpo, ya que son alimentos que tienen un alto contenido de agua. En el caso de las frutas, este supera el 75%.
- Casi no contienen grasa. La mayoría de las frutas y verduras tienen cantidades insignificantes de ella.
- Son fuente de antioxidantes. Contienen vitamina C, vitamina E, betacaroteno que son antioxidantes naturales que ayudan a combatir los radicales libres, protegiéndonos así de ciertas enfermedades degenerativas, enfermedades cardiovasculares y cáncer.
Las frutas pueden ser disfrutadas en cualquier época del año. Las verduras, crudas o cocidas, dan color a los platos y los hacen más atractivos y nutritivos. Ambas son muy versátiles, combinan con todo tipo de alimentos. Usa un poco de imaginación y atrévete a combinar colores, texturas y sabores… te sorprenderás de lo que podrás lograr.
Rosina Pontillo
rosinap@consultorianutricional.com.uy
